Paula Carballeira clausura el Festival DPalabra con sus cuentos de miedo

Por José An. Montero

Los cuentos de amor y miedo de la gallega Paula Carballeira sirvieron para completar el programa del sábado que contó con cuatro grande espectáculos. Historias «con  muerte»

El decimoquinto festival DPalabra ha traído los cuentos de la gallega Paula Carballeira al Teatro-Auditorio de Cuenca gracias a los votos populares en la edición del año anterior. Historias impregnadas de las tradiciones gallegas que invadieron la Sala 2 del Auditorio conquense que estuvo prácticamente llena a falta de doce asientos, quizá reservados a las seis mujeres solas protagonistas de las historias, a las tres ancianas amigas que pasean con sus chalecos amarillos por las carreteras de Galicia, a la maestra, a la dueña verdadera del pazo y a la temida e innombrable señora. Shhhh. 

Paula Carballeira, mujer que vive sola, profesa una declaración de amor a través de una recopilación de cuentos, antiguos y actuales, en el que el factor común son las mujeres. Siete pequeños de miedo en los que Carballeira transforma en historias vividas de primera mano, en las que sus familiares, vecinas y amigos se convierte en protagonistas, dándole una vuelta a los tópicos de la sociedad, en los que se consideraba que una mujer que vivía sola era una bruja, tenía un alma oscura y una vida muy triste. Shhhh. Una espiral de emociones en la que entre la niebla imaginaria y tenebrosa, asomaba el humor y la risa nerviosa. 

La estrella principal de sus historias era nada más y nada menos que la muerte, que aparece siempre que ella quiere, como cadáver o como animal, pero siempre presente.  “Tengo sed de palabras”, dijo la muerte, “ahora la gente ya no me cuenta historias para despistarme”. Tres palabras que acompañan constantemente el camino: Miedo, soledad y muerte. Palabras que también acompañan a las mujeres, mujeres a las que había que tenerles miedo, porque ellas no le tenían miedo a nada.

Paula Carballeira confesó que también tiene miedo, porque sólo quienes tienen miedo pueden contar estas historias. Cuentos que quiere compartir, porque los miedos compartidos se hacen más pequeños. Cuentos para escuchar todos apretaditos porque si pones un pie fuera del umbral, peor, porque quizá se vino contigo alguna de las doce mujeres solas que estaban sentadas en los asientos vacíos. Aunque como dijo la propia Paula, en estas ocasiones mejor hacer el camino en compañía, sea de vivo o de muerto.

Esta crónica de Maica Vanaclocha y José An. Montero con fotos de Zarina Kharzhaeva en Las Noticias de Cuenca el 16 de febrero de 2020.

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