La espiral del silencio

Por Angelo Talavera
Foto tomada del blog http://andrescardenasmatute.blogspot.com/

La influencia de los medios informativos en la formación de modelos de comportamientos y prácticas sociales es cada vez más relevante y al mismo tiempo peligrosa. La amenaza se fundamenta en que los mass media poseen las herramientas necesarias para promover y consolidar un pensamiento dentro de una sociedad tan pasiva como moldeable.

Ellisabeth Noelle-Neuman, prestigiosa politóloga alemana, dedicó gran parte de su vida al estudio constante de la conducta humana. Los resultados de sus investigaciones fueron plasmados en diversas obras. Uno de los libros más influyentes fue “La espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social”, escrito en 1977 y que plantea la teoría de la espiral del silencio.

En dicha teoría se muestra como las personas antes de crear sus propias opiniones observan la de los demás con el fin de evitar ser excluidos socialmente; al mismo tiempo expone cómo el individuo se ha acostumbrado a ocultar sus ideales si estas no concuerdan con las de su entorno y en un acto de amilanamiento se adapta voluntariamente.

Entre las páginas interiores del libro “La opinión pública y los imaginarios sociales: hacia una redefinición de la espiral del silencio” del chileno Rubén Dittus, se sostiene textualmente lo siguiente: […] el ser humano biológicamente quiere ser aceptado y teme el rechazo de sus pares, tiene una connotación esencialista. La auto protección […] es sólo una reacción institucional, apoyada por los medios de comunicación como recreadores simbólicos de la realidad.

Como indica Dittus, profesor investigador de la Universidad Central de Chile, el ser humano por naturaleza aspira a mantenerse dentro de un grupo para sentirse aceptado y mimetizado por su entorno. Este proceso implica suprimir su propia ideología y calcar una nueva idea que le permita encajar en el grupo mayoritario o dominante.

Con respecto a lo anterior, está claramente establecido que el individuo capaz de alterar su pensar por migajas de aprobación posee una postura escasa de determinación y certeza. Ha abandonado cualquier intención genuina para convertirse en un ser pasivo que sigue el sendero de otros, restringiendo su albedrío. Se ha dejado doblegar por la presión social traicionándose a sí mismo. Tal comportamiento recuerda bastante al concepto de hombre mediocre propuesto por José Ingenieros.

Semejante práctica es sin duda una muestra de deslealtad para aquellos que, día a día, lidian con los parámetros sociales e intentan desarticular el estatus quo social. Pero, ¿cómo se rompe el silencio? ¿Qué métodos existen para lograrlo?

Para salir de la oscura cueva del silencio es necesario tener argumentos sólidos y estar nutrido de información. Solo así el individuo fortalece su convicción. Para perder el miedo al aislamiento es necesario ser conscientes de que cada persona es libre de instaurar su ideal y que, además, éste es un principio esencial de la convivencia humana.

LA INFLUENCIA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN EN LA OPINIÓN PÚBLICA

Con respecto a los medios de comunicación se acepta que son los principales difusores de percepción del mundo. No se discute su capacidad de generar un clima de opinión haciendo creer a las personas que las imágenes que difunden son un reflejo objetivo de la realidad.

En el trabajo “Medios de comunicación, sociedad y educación” de Tomás Fernández García y Agustín García Rico se sostiene que… [La espiral del silencio] parte del supuesto básico de que la mayor parte de las personas tienen miedo natural al aislamiento, y al manifestar sus opiniones primero tratan de identificar las ideas de los demás, para luego sumarse a la opinión mayoritaria o consensuada. En esta disyuntiva la mayor fuente serán los medios de comunicación y estos definirán el clima de opinión sobre los asuntos que se trate.

La razón por la que los medios masivos tienen tanta repercusión es en primera instancia el interés general de los receptores. Es así como el medio puede dar la información que considera relevante u ocultar la menos conveniente. Esta disposición se vincula a la teoría de la Agenda Setting, la cual propone que es el medio quien se encarga de depurar la información y dispone lo que es bueno o malo para un público cuya particularidad es ser mediocre.

Al mismo tiempo; no se debe olvidar que, bajo cualquier concepto, los medios de comunicación no dejan de ser empresas privadas y que por lo tanto están sujetas a intereses comerciales. El ingreso económico que genera el reating es la pieza de engranaje que mueve al multimillonario medio.

Los grupos televisivos son usados en constantes ocasiones para manipular a los miembros más débiles de la sociedad, que bajo los constantes mensajes repetitivos crean una percepción adulterada y equivoca de la realidad. Giovanni Sartori ya advertía hace algunas décadas sobre las consecuencias derivadas de creer que la televisión aborda la realidad y los problemas del mundo que nos rodea.

En definitiva los medios masivos, sobre todo la televisión, tienen la facilidad de influenciar sobre un grupo carente de criterio, el cual posteriormente se consolida como el grupo mayoritario. Mientras que el grupo minoritario, el cual discrepa en opinión, será absorbido y suprimido.

Se requiere entonces una actitud de reflexión y cambio en los individuos expuestos ante tales mensajes. En ese sentido resulta claro que un ser con extremada dependencia social no es capaz de mantener una postura propia. Estar convencido de lo que se afirma supone una vocación por la investigación y el estudio, así como el fortalecimiento de la misma personalidad. No se trata de mostrarnos duros en nuestros juicios, sino que la opinión disonante bien sustentada merece ser respetada, aún en circunstancias cuando las multitudes defiendan tesis antagónicas.

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