Frente a los altibajos de la hostelería, el turismo en Cuenca resiste a la pandemia gracias a su carácter rural

Por Marta Cigliutti

Según la Organización Mundial del Turismo, organismo vinculado a las Naciones Unidas, España es uno de los países más visitados del mundo (con 81,8 millones de turistas anuales), segundo solo a Francia (que cuenta con  86.9 millones).
Evidentemente la pandemia ha influido de forma negativa en estos números, hundiendo también el sector turístico y hostelero. Por otro lado, ha provocado un cambio en la forma de entender el propio turismo, antes prevalentemente masivo, balneario o de ciudad y ahora principalmente de naturaleza. Para evitar el riesgo de contagio la gente busca sitios donde poder disfrutar de la naturaleza y pasar más tiempo al aire libre.
En este sentido, la provincia de Cuenca cuenta con un entorno privilegiado. Tanto el Parque Natural de la Serranía de Cuenca como las zonas verdes de la capital ofrecen múltiples actividades outdoor en un entorno en el que olvidarse de las agrupaciones y el estrés de las grandes ciudades. El Concejal de Turismo, Patrimonio Histórico, Cultura y Educación

de Cuenca, Miguel Ángel Valero Tévar, ha explicado a la revista Life!Cuenca que  «Se está generando una gran campaña publicitaria que va en torno a ese turismo que facilita nuestra zona, un turismo familiar, nacional, y que aúne patrimonio, naturaleza y cultura. Todas las ciudades Patrimonio de la Humanidad son una maravilla, pero Cuenca suma con su Patrimonio abrumador y una belleza realmente espectacular».

Fotografía: Marta Cigliutti

La situación geográfica de la zona es favorable, porque se encuentra a medio camino entre dos grandes núcleos de demanda de turismo de interior, Madrid y Valencia. Gracias a estas características, la hostelería de la provincia ha podido seguir trabajando en la mayoría de casos y en muchos – hablando de turismo rural – ha mejorado su posicionamiento. Ciertas empresas han tenido más oportunidades de negocio con respecto a los años anteriores, debido al tipo de establecimiento, se trata de las más grandes, con espacios abiertos.  Muchas de las empresas más pequeñas, sobre todo las que no contaban con terrazas como la Bodeguilla de Basilio en Cuenca, han tenido que cerrar, y esto ha provocado un incremento de las ventas para los que sí pudieron abrir. El sector hostelero prevé que un eventual repunte de COVID en invierno y la sucesiva bajada en las ventas llevaría a los establecimientos a perder todo lo ganado a lo largo del verano, pero igualmente espera que a partir de marzo la situación vaya a ser más favorable y que una vacuna elimine cualquier miedo de contagio. 

A finales de Septiembre, la hipótesis de no incluir a la hostelería en los ERTE provocó una protesta organizada por la la Federación Española de Hostelería (FEHR) en todas las comunidades autónomas. En Castilla – La Mancha, los hosteleros han participado al grito de “Erte o muerte” y en redes sociales con el hashtag #SalvemoslaHostelería.

«Finalmente  bajo estas presiones tanto el Gobierno autonómico cuanto la Delegación Provincial de la Junta en Cuenca han obtenido que el Gobierno central incorporase la hostelería en los ERTE hasta el 31 de enero», explica José Manuel Sierra, técnico responsable de la Oficina Provincial de Turismo. «Aun así se están solicitando más ayudas de rescate al sector, por ejemplo para todos los establecimientos de ocio nocturno que tuvieron que cerrar, y se van a llamar “ayudas por rebrote”».

Los establecimientos turísticos que más han estado trabajando después del confinamiento son las casas rurales.  El turismo de naturaleza en Castilla – La Mancha es practicado por el 59% de los viajeros a la Región, se trata  de un peso elevado dentro de la demanda. El mismo asume aún más relevancia en Cuenca, donde es  practicado por el 77% de las personas que visitan la provincia. Pero, ¿qué es exactamente el turismo de naturaleza? En 1986, Molina, Rodríguez y Cuamea en su libro llamaban “turismo alternativo” a una nueva forma de viajar en el que las personas buscan «experiencias visitando lugares desconocidos, efectuando actividades al aire libre y en espacios naturales», y describen ese nuevo modelo como «más participativo, que considera la evolución cultural del hombre individual y social».

En general se trata de viajar hacia lugares naturales (como parques nacionales, reservas, riberas, etc…) para conocerlos y disfrutar del entorno, siempre obviamente en el respeto del medio ambiente. Practican ecoturismo también los conductores de autocaravanas o los que viajan para probar  deportes al aire libre como senderismo, ciclismo, escalada, piragüismo… 

Entre los varios deportes al aire libre que se pueden hacer en Cuenca, la provincia destaca por el piragüismo y la  escalada. En la Serranía de Cuenca, en distintas zonas del río Júcar, existen ocho empresas de piragüismo que permiten también alquilar kayaks y canoas. El Club de Cuenca capital se encuentra en la zona de Las Grajas y en 2021 cumplirá 30 años desde su inauguración (en 1991). Por lo que tiene que ver con la escalada, Cuenca es conocida por deportistas de todo el mundo, que llegan a la ciudad para probar la paredes de roca de las dos hoces, únicas en Europa. Otras actividades outdoor comunes en la provincia de Cuenca son el avistamiento de aves y la espeleología.  

El perfil más común del viajero de ecoturismo, según el informe de la Asociación de Ecoturismo en España) es el de un adulto, entre los 35 y los  65 años de edad, con estudios superiores, en activo y con ingresos por encima de los 1.100€/mes. Se ve a sí mismo como un turista generalista al que le  gusta explorar entornos naturales (solo un 6% de los ecoturistas se consideran “observadores especializados de la naturaleza”), Suele viajar en pareja o en grupo, reservar online (el último mes antes del viaje) y quedarse en el lugar de interés por 2 o 3 noches. 

Según el informe de la Asociación de Ecoturismo en España, los viajeros ecoturistas que utilizan el camping y la auto caravana representan solo un 3,9% del total, pero en Cuenca es bastante común que los viajeros lleguen con estos transportes. Mirando los datos de la Encuesta de Ocupación en Campings del Instituto Nacional de Estadística (INE), se puede un  incremento del número de viajeros en este  tipo de alojamiento en Castilla-La Mancha  en los últimos años. En el verano 2019 se ha  registrado un 26 por ciento respecto más  que el año anterior (13.659 turistas en  camping contra los 10.835 de 2018). El gerente de Camping Caravaning, Pablo  Ramírez, cuenta al periódico La Tribuna de  Cuenca que «el núcleo duro de ocupación  en el camping» durante el año es el mes de  agosto, y destaca que «el Caravaning es el  camping con mayor superficie de la región y  probablemente uno de los más grandes de  España». El mismo se coloca en el segundo sitio en la clasificación de los quince campings  mejor valorados en Castilla La Mancha, del  periódico de turismo natural La Espiga  Digital. En el mismo listado, la provincia de  Cuenca (y en particular la zona del Parque  Natural de la Serranía) destaca con respeto  a los demás por número de estructuras  positivamente valoradas: se encuentran  también el Camping Las Nogueras de Nerpio (en 3ª posición), el Camping La Dehesa (7ª),  el Camping Las Majadas (9ª) y finalmente el  Camping Serranía (en 15ª posición).

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