Víctor Guiu: “Hay que seguir reclamando, pero tenemos muchos más servicios que hace cuarenta años. Y, sin embargo, se van”

Por Alba Martínez Vicente

Una reflexión que comparten numerosos académicos es que el deterioro demográfico es cultural. Víctor Guiu nos explica “que uno de uno de los referentes a nivel académico del estudio de la despoblación, Luis Antonio Sáez, insiste en esto cuando habla de que para generar pueblos y sitios donde la gente esté a gusto, quiera quedarse y no le dé reparo será donde entienda que no hace falta irse a ningún sitio. Sobre todo en lugares del medio rural que tienen vida, asociaciones y gente que va y vuelve de otros lugares, que hay una actividad social, cultural y deportiva, yo creo que ese es el camino. Muchas veces la gente emigra por inercia, por este punto de vista cultural. Se puede entender que hay actividades que no se pueden desarrollar aquí, ni siquiera por teletrabajo. Pero no se puede entender cómo hay gente que se va a una gran ciudad a vivir con un sueldo mísero, teniendo que pagar por un pequeño piso mucho dinero. El modelo de felicidad sigue siendo el urbano. Esta mentalidad poco ha cambiado desde los años sesenta aún con más servicios. Hay que seguir reclamando, pero tenemos muchos más servicios que hace cuarenta años. Y, sin embargo, se van”. 

Las infraestructuras de las redes siguen siendo una vergüenza, manifiesta Víctor Guiu, “todavía para tener una conexión de calidad estamos igual que antes aún con el dinero que se ha invertido muchas veces en el medio rural . Yo vivo en una zona de la huerta de mi pueblo, en una torre, llamé a cuatro compañías distintas para poder tener WiFi aquí y, al final, tengo que funcionar con los datos de mi móvil. No se debería de permitir. Es una estrategia a nivel nacional porque liberalizaron todo, en determinadas ocasiones hay que obligar al mercado a que haya un servicio en los sitios a los que no llega. Pero ¿por qué no se hace o por qué se hace tan despacio? En estos momentos de pandemia cuando se supone que la panacea va a ser el teletrabajo, lo será según dónde vivas, para algunas va a ser complicado. Así es difícil que se creen nuevos empleos en el medio rural. Incluso en los que tenemos algo de cobertura y de servicios”.

Yo he trabajado siempre de profesor de secundaria en institutos del medio rural, con lo cual sé que son todos de pueblo, no tienen ninguna vergüenza, pero cuando les hago la segunda pregunta “¿y cuántos de vosotros se quedarían? ahí sí que acabamos en el tópico. Siempre les digo que, parece que en vez de hablar ellos hablan sus padres. Los chavales son esponjas de lo que ven, al final es muy raro ver una respuesta en positivo que pueda dar alguna solución. Para los que amamos la tierra, la despoblación es un gran problema. Por eso tenemos que dar voz a eso que consideramos una necesidad.

En el libro de Víctor Guiu leemos “no hay nada más des-vertebrador para el medio rural que una autovía, AVE…”. Él nos explica que solo hay que ver lo que ha pasado con los pueblos que están al lado de la autovía Mudéjar. “Hay algún pueblo que se pueda beneficiar, sin embargo, a lo que ayuda es a vaciar y a tener todo más cerca, más cerca para entrar para salir. Hay una anécdota en su libro, cuenta que “cuando fui a un pueblo que se llama Bordón, en el maestrazgo, hablé con un abuelico que estaba allí sentado y les estaban arreglando la carretera y le dije: “¡Estarán contentos de que les están arreglando la carretera!” y me dice el abuelo: “mira, si la carretera es muy mala, no viene ni Dios, pero si la hacen buena, nos iremos todos”. Eso es lo que me dijo y lo refleja muy bien”.

“La carretera Cuenca-Teruel, ¿es necesaria tal cual la quieren hacer?” continúa. “Yo no soy ingeniero, pero si se quedan Libros y Villel a diez minutos en la autovía, los que ganarán serán los que venden y alquilan pisos en Teruel, y pasará parecido en Cuenca. No quiero decir que haya que renegar de las infraestructuras, lo que quiero decir con esa reflexión es que es des-vertebrador. Los funcionarios de Teruel si les hicieran un AVE con el que en veinte minutos estuvieran en Zaragoza, muchos de los funcionarios que viven en Teruel puede que se fueran a vivir a Zaragoza, incluso a Valencia. La realidad es la que es, ojalá fuera distinto. Claro que quiero tener unas buenas infraestructuras pero así somos” concluye Víctor Guiu.

0 Comenta

Artículos relacionados

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar y mejorar su experiencia de navegación. Al continuar navegando, entendemos que acepta su uso. Aceptar Leer Más

Privacy & Cookies Policy