Un sonorama cultural. Así será la vigésimo primera edición del Sonorama Ribera.

Texto María Gutiérrez. Fotos Rodrigo Casado

Un cambio de escenario y la literatura como primer plato en esta vigésimo primera edición de Sonorama Ribera.

Cuando pensábamos que el festival no nos podía sorprender más, llega con varias novedades. Gracias a la cesión por parte del Ayuntamiento de un nuevo recinto de 60000 metros cuadrados, hasta el más tímido de los asistentes podrá bailar sin parar. Además, se podrá disfrutar de la unión tan peculiar del ritmo y la escritura de la Escuela Internacional de Madrid debido a la iniciativa Sonorama también se escribe. El ideólogo de esta reciente idea es Fernando Navarro –profesor de los cursos de crítica musical de la escuela de Escritores de Madrid y periodista en el diario El País–. Será también el encargado de moderar una charla coloquio entre el famoso poeta y escritor Benjamín Prado y un músico aún anónimo. Ambos hablarán sobre el panorama musical actual, los grupos emergentes y sus fobias y filias musicales.

Con estos dos proyectos se da inicio a una nueva etapa en la historia del festival. Sin olvidar, por supuesto, su seña de identidad: la gastronomía, la música independiente –ya no solo dentro del panorama nacional, sino también internacional– y la gratuidad de algunos conciertos y actividades en la ya mítica Plaza del Trigo.

Pero ser referencia en el panorama musical implica en que su cartel tiene que contener a artistas que hayan hecho historia en su profesión, y el objetivo está cumplido. Este año, algunos ejemplos son Nacho Cano –excomponente del grupo Mecano–, Fangoria y Tequila. Y algunos que llevan menos años en el mundo musical pero que, también, tienen un alto caché. Como MissCafeina, Taburete, Love of Lesbian, Thevaccines y Crystal Fighters. Mientras que bandas musicales como De Perdidos Al Río suben por primera vez al festival arandino, otros como Delorean se despiden como grupo en este mismo festival. Así que la emoción está servida.

Asimismo, las reivindicaciones y la igualdad juegan un papel muy importante. Por ello, Kumbia Queers, referentes del colectivo LGTBIQ de Latinoamérica, junto a los Caligaris, harán de sus letras todo un himno.

Otros apuestan por sus propios ritmos. Es el caso de los colombianos Doctor Krápula, los cuales han inventado su propio género musical que recibe el nombre de electropical. Un grupo ha tomado como referencia este género y también lo ha aplicado a su música. Eso sí, de una manera paranormal. Se denomina electropical extraterrestre y ellos son el dúo argentino Frikstailers. Todo ello junto a 130 nombres más serán los encargados de representar un festival para todos los gustos.

Una experiencia precedida de una fiesta de bienvenida que comenzará el miércoles 7 de agosto a las siete de la tarde.

Deja un comentario