Sally Hambleton: «Las flores dicen muchas veces cosas que los seres humanos no podemos decir»

Con una gran sonrisa y en un escenario decorado entre otras cosas, con muchas flores, Sally Hambleton nos contaba cómo había florecido su negocio, una ruptura total con su anterior vida como bróker de la bolsa inglesa. Fue la encargada de abrir las jornadas D.O. de Diseño en Cuenca, contándonos su experiencia en el negocio de las flores.
Ha conseguido a través de la tradición de la decoración floral, inglesa, conseguir que culmine en España recuperando sus raíces familiares y dedicándose enteramente a las flores.

Cuenta con una tienda física y un estudio donde se llevan a cabo otros proyecto de desarrollo y experimentación. También enseña el arte de las flores y sobre todo, se dedica enteramente a aquellas personas que quieren tener algo más que flores bonitas.

Cuéntanos un poco, ¿qué has presentado en las Jornadas D.O.?
Bueno, he venido a las jornadas que ha organizado Zubi Design aquí en Cuenca a contar aquí un poco mi historia. Cuál ha sido mi trayectoria en estos últimos 15 años de empresa, ya que tengo una empresa de arreglos florales en Madrid y a compartir mi experiencia, qué es lo que ha ido bien y qué es lo que no ha ido mal.

¿Por qué crees que han vuelto tan fuerte las artes decorativas? ¿O es que nunca se fueron?
Bueno, yo creo que, si se fueron, nunca debieron haberse ido. Creo que al final tenemos una necesidad de decorar nuestros entornos, que es importante que estemos rodeados de las cosas lo más bellas posibles. Creo que el diseño es algo super importante, yo soy medio inglesa y en Inglaterra las artes decorativas han tenido siempre muchísima importancia. Además hay marcas nuevas que están ayudando a que sea más asequible para todos, ¿no?
Pero yo creo que no hay ninguna motivación, ningún motivo detrás de estar rodeado de cosas que no lo son, que no son bellas. Hay muchas posibilidades de incluso tú con tus propias manos y con los artesanos maravillosos que tenemos en España, de decorar nuestros entornos tanto laborales como en nuestro hogar, de la manera más bella posible.

En tu biografía se habla mucho de tu pasado como bróker, pero, ¿qué antecedentes tienes tú con respecto a las flores?
Bueno, con respecto a las flores, familiares. Pero yo estudié diseño de interiores. Entonces eso me ha ayudado mucho al desarrollo de mi profesión y de mi empresa. Pero por parte familiar tengo una persona muy allegada allí en Inglaterra. Una prima de mi madre que se dedicaba a esto. Y ella ha sido como nuestra segunda madre cuando estábamos mis hermanas y yo en el colegio, en Inglaterra.
Entonces lo hemos aprendido, he aprendido por lo menos un poquito a que se me hubiera ocurrido.
En otras circunstancias, si no hubiese tenido esa persona cerca en mi vida no se me hubiera ocurrido nunca intentar ser florista. Porque no es una profesión muy conocida. Hay muy pocos floristas en este país, ¿no? Y para mí era algo bastante natural.

Las flores tienen muchos hándicaps para trabajar con ellas pero, ¿qué encuentras más enriquecedor de trabajar con las flores?
Pues que producen felicidad en cuanto las ves. A cualquiera que le regales un ramo de flores le haces el día, al final es algo tan especial y es tan poco habitual que yo siempre digo que las flores traen alegría. Y eso es lo que más me gusta de mi trabajo porque entre otras cosas es muy inmediato. No tengo que estar esperando semanas, meses o incluso años como cuando era bróker para que el fruto de mi trabajo se viera. Esto es algo muy inmediato.

Para terminar, ¿qué crees que es lo que resulta más atractivo a la gente que compra los arreglos que haces?
Pues yo creo que eso mismo, lo que hemos hablado. Te dan alegría. Cuando un espacio está bonito decorado, pero además han puesto flores, creo que es como el toque final. Es muy raro ya ver una revista de decoración o de un interior, o de un restaurante donde no haya un toque de flor. Y eso es porque se han dado cuenta, ¿no? Que da ese pequeño guiño a que te has ocupado, que está un poquito más especial de lo normal. Si tienes un invitado, o vas a organizar una cena, en Inglaterra es costumbre poner un jarroncito de flores cuando alguien se hospeda en tu casa. Puede ser nada, una tontería así, en la mesilla de noche.
Las flores dicen muchas veces cosas que los seres humanos no podemos decir, o no queremos decir, o no sabemos decir. Entonces, tener unas flores en la mesilla de noche básicamente te está diciendo: “Estoy encantado de que hayas venido a pasar esta noche a mi casa”. O que hayas venido a cenar, o que vengas simplemente a verme. Creo que las flores indican mucho y eso es lo que creo que aportan al cliente.

Texto de Inés Villodre y fotografía de Alex Basha cedida por MakingUCLM

Puedes ver más contenido de la Jornada DO celebrada en Cuenca el 30 de noviembre de 2018 en:

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