Raúl Quinto: “La pared nos encierra, y nos encierra afuera”

Este artículo se publicó con fotos de María Ramos originalmente en Nueva Tribuna y en Revista Íkaro (Costa Rica) el 10 de junio de 2019.

Hace más de treinta años dejó escrito el maestro Galeano que es preciso “soñar, juntos, sueños que se desensueñen y en material mortal encarnen”. Ha pasado el tiempo, ha corrido nuestro reloj hacia el precipicio y parece aún más necesario que nunca, no sólo soñar, sino también hacer poemas, juntos, poemas que se despoeticen y en materia mortal encarnen. Y en eso anda Raúl Quinto que vuelve a la poesía después de siete años de ausencia con “La lengua rota” (La Bella Varsovia, 2019).

En el camino, heridas políticas en la cara y en la espalda, dos paternidades y un libro que quiso ser prosa (Yosotros). Suficiente bagaje para cualquiera, pero escaso para el que se siente poeta.

Raúl Quinto escribe poesía para ser leída en voz alta y con esa intención participó recientemente en “Intensidades Poéticas”, incluidas en la programación del Fàcyl de Salamanca, y en “Vociferio” de Valencia con dos propuestas bien distintas. En el primero de ellos participó en compañía del músico Ezequiel Giménez en formato Spoken Word (Palabras en Acción) y en el segundo junto con el Colectivo Colombine presentando la Historia portátil de la poesía española. El claustro gótico del Centre del Carme Cultura Contemporània en Valencia y el patio de la Casa de las Conchas de Salamanca fueron los escenarios. Dos lugares, en los que por azares de los programadores, Raúl Quinto abrió su personal caja de Pandora llena de lenguas olvidadas con las que, como la de Diógenes Laercio, trata de acertar en la cara de la conciencia.

Aprovechamos una de sus escapadas poéticas fuera de Almería, para escucharle conversar con su obra. Fue la “La Lengua Rota” la que sugirió las preguntas y el poeta quien las respondió.

P.- ¿Dentro de estos lugares nunca se habló de los nadie?

R.- La mayoría son invisibles. Tienen tan poca voz que ni siquiera sabemos su tono de voz. Se conoce su historia, su nombre. Muy poco. La mayor parte de la gente no las conoce. Son personas que han alzado su voz alguna vez contra el poder y han sido reprimidos. A la mayoría no los conocemos, para mucha gente son sólo un montón de huesos. Cuando hay un nombre, un apellido y una historia parece que empatizamos más. Por eso era importante ponerles nombre y apellido.

P.- ¿Coser la poesía y las biografías para poder seguir?

Para el disfrute poético de la lectura del libro no es necesario leerse el epílogo con la biografías. La propuesta es que se lea el libro una primera vez para que así se genere lo que tenga que suceder y después, tras leer las notas,  se vuelva a leer. Cambiará la percepción del libro.

P.- Berta Cáceres (1972-2016) activista hondureña (…) entraron en su casa y la asesinaron a tiros.

R. La idea de estas notas es fijar la memoria. Un componente más político que poético, para que no se disuelva en lo poético y que en una lectura elíptica de la poesía no se evapore la historia. Pero preferí dejarlo por escrito.

Por ejemplo, Enrique Falcón hace una poesía muy activista. Dice que la poesía política debe ir anotada. Un gran contraste entre la poesía pura y esas anotaciones medio documentales medio periodísticas que describen el mundo de capitalismo salvaje en el que vivimos.

P.- ¿Una composición matérica?

R.- Mi poesía está concebida a través de la música. Trabajo muchísimo la métrica, la sonoridad de las palabras, las repeticiones y aliteraciones de los sonidos. Para mí la poesía es pensamiento rítmico. Si no hay ritmo y no hay melodía son sólo palabras.

Hace tiempo que me interesa el Spoken Word, esta modalidad más teatralizada de recital en la que la poesía se hibrida con otro tipo de manifestaciones para dar como resultado una obra diferente.

P.- Cuándo suene la música, ¿sólo podrás bailar con los espejos?

R.- Cuando planteamos el espectáculo con las imágenes y con la música tratamos de  generar una atmósfera y un cortocircuito en el espectador distinto de cómo lo haría el libro por sí sólo. Tratamos de crear otra obra de arte generando otro tipo de sensaciones, incluso físicas.  

Mucha gente va a este tipo de espectáculos y no acaban de quedarse mucho con la película de cada poema, pero están sumidos en una experiencia. Se trata de hacer sentir cosas.

P.- Siempre hacia adelante, por si la vida.

Realizo otro proyecto junto con el percusionista Ezequiel Giménez  al que hemos llamado la “Historia portátil de la poesía española” en el que participa también una banda entera, a la que se le añade guitarra y cantaor flamenco.

Hacemos un recorrido poético desde la Edad Media hasta el siglo XX en un espectáculo que mezcla el Spoken Word con el flamenco o con el noise rock, convirtiéndose casi en un concierto.

P.- ¿Un idioma es un animal que mira?

R.- Trato de no acomodarme en lo obvio, no sólamente por lo que cuento. Trato de acompañarme de música y de imágenes para provocar reacciones. En ocasiones hay gente que se ha ofendido, pero es a lo que se expone uno. Los poemas ya están escritos en el libro.

(*) Tanto el título entrecomillado como las preguntas están inspiradas, cuando no directamente extraídas, de los versos de “La Lengua Rota” (La Bella Varsovia, 2019).

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