El éxtasis de “Quién te cantará”

Al entrar a la sala, después de acomodarnos en las butacas, Lila Cassen nos recibe como sus nuevos invitados al concierto de su historia. Ella no nos conoce. Ella no se conoce. Tampoco nosotros sabemos mucho de su vida. Atrapada por el mar, por el latido del océano, las olas le roban la memoria y la arrastran hasta el fondo. Su cuerpo resurge del agua. Su vida también.

Resulta complicado hablar de todo lo que esta historia transmite, resulta sumamente difícil ordenar todos los sentimientos y emociones que se viven al mirar la pantalla. Todo lo que se percibe abruma, una especie de intensidad y de éxtasis, un éxtasis difícil de experimentar de otra forma si no es de la mano de Vermut. Hablar de “Quién te cantará” es hablar por hablar, porque no existen palabras para poder explicar todo lo que se llega a sentir. Hay que vivirla, es la única forma de entender la historia de Lila (Najwa Nimri) y su alter ego, Violeta (Eva Llorach).

Un enredo entre el olvido y el recuerdo, entre el miedo del que espera mucho y la resignación del que ha perdido todo. “Siguiendo la ruta de un pájaro herido”, de la ola perdida en el mar, buscando el sendero de su memoria, Lila intenta saber quién es a través de Violeta, una unión creada gracias a Blanca (Carme Elías), amiga y fiel escudera de Lila. Como si de una mezcla de colores se tratase, ambas se mimetizarán para devolverle la vida a la exitosa cantante.

La música ejerce de base durante todo el film, el ritmo del tecno marca el tempo, Najwa cede sus canciones a Lila y a Violeta, y Eva deja hueco en su garganta para que la voz de su tocaya de Amaral la haga vibrar. Es un quid pro quo, una ayuda mutua, una síntesis purpúrea que desemboca en un mar abierto al futuro o al fin. Las dos caras de la moneda se giran para mirarse a los ojos, y ahí es donde surge la explosión. “¿Puedes sentirla tú? Porque a mí me va a reventar por dentro.”

La sombra de los fantasmas pasados y los presentes recorre el ambiente de la película, fantasmas con la vida colgando, enganchada en la percha del ahora que se resisten a marcharse. Una relación madre (Llorach) e hija (Natalia de Molina) tormentosa, que permite asomarnos a la vida de Violeta, una vida con tintes violáceos, y nunca mejor dicho. El recuerdo de lo olvidado “atraviesa nadando” a Lila Cassen, el mar de su memoria comienza a calmarse. Ya sabemos quién es. Ya sabe quién es. Lila es Violeta de la misma forma en que Violeta es Lila. Doppelgänger. Almas de doble filo. Viento y marea. Fin y principio.

Quién te cantará (2018). Dirección: Carlos Vermut. Música: Alberto Iglesias. Fotografía: Eduard Grau. Intérpretes: Najwa Nimri, Eva Llorach, Carme Elías, Natalia de Molina, Julián Villagrán, Vicenta N’Dongo, Inma Cuevas, Ignacio Mateos, Catalina Sopelana

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