MondoSonoro: 25 años ardiendo en el infierno

Este artículo también publicó en Nueva Tribuna y Revista Íkaro.

Veinticinco años y veintidós canciones dan para muchas biografías. Tengo en mis manos el doble CD que celebra el aniversario de MondoSonoro y este amanecer quería celebrarlo. Voy a liberar versos presos de los muchos caminos tomados y de los muchos perdidos. Ni más ni menos que los de cualquiera de los que te puedas cruzar por esas calles.

Historias construidas con fragmentos de canciones, palabras sueltas y malentendidos. Canciones que escuchaste mil veces voluntariamente y otras que te impusieron un millón más. Escuché una canción que decía algo parecido.

Volví a arrancar el viejo coche antes de que amaneciera. Ese que debería haber mandado ya al desguace. No tiene casi de nada, pero no me importa porque tiene CD. El diablo vino a mí y me dijo que me seguías. Serán los recuerdos, le respondí al romper el plastiquito. Eran tiempos en los que creíamos que el rock’n’roll se había suicidado en Seattle. Íbamos camino del fin del milenio y no volveríamos a creer en héroes.

Cumplen veinticinco años Mondosonoro y también el Super 8 de Los Planetas. Me han venido de golpe las cosas que te hubiera dicho, las cosas que nunca te digo. Tiempos de latas y latas de CDs para grabar todas las descargas corruptas de Napster. Me acuerdo que ese día se jodió todo. La música se dejó en la gatera muchas conversaciones y muchos amigos interesados en pedirte discos (o viceversa) y se convirtió en una suerte de coleccionismo onanista. Veinticinco años son muchos. O pocos. Según se mire. Pero están bien para recapitular las hostias que te ha dado el mundo. A estas alturas ya pocos te llaman chaval y menos caballero.

Veintidós canciones. Algunas salen de algún sitio olvidado de la memoria y se nos ponen delante, como esas fotografías que desearíamos quemar. ¿Cómo se llamaba ese grupo? Niño, hú que mal te veo. Veintidós canciones y veinticinco años en los que MondoSonoro acompañaba a todos los raros que fuimos al concierto, por si al salir ya no quedaban. Todo esto no es culpa suya. Pero en parte, somos otro mundo.

También son veinticinco años de Omega y ahí se nos partió el alma. Aunque como muchos de los que estuvieron en París en el 68 de eso nos enteraríamos más tarde. Ni valientes ni inconscientes. Simplemente no teníamos tiempo para pararnos a pensar. Eran cosas de las hormonas nos decían. Desde entonces nos gusta tu grupo, de verdad, pero ya no es el nuestro. Parece que van a dar la luz al mundo. Fin del hechizo. Hay cadáveres exquisitos y sé que todos quieren llegar al trabajo. He parado en un bar a desayunar y allí estaba como siempre el Marca. Seguía hablando de la lesión de un niñato y recordé que a ese planeta en concreto nunca llegué del todo.

No sé si serán malos tiempos para la lírica, solo sé que son otros tiempos. Lo siento, buscadores de certezas, somos el tiempo que nos queda.

El doble vinilo o doble CD “MondoSonoro. 25 años” contiene canciones de Dover, C. Tangana, Astrud, Los Planetas, Ojos de Brujo, Nacho Vegas, Berri Txarrak, Violadores del Verso, Standstill, Mala Rodríguez o Triángulo de Amor Bizarro. Algunos fragmentos de sus letras debidamente descompuestas, manipuladas y distorsionadas han servido para construir este texto Frankenstein.  

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