Messiaen como una Mayúscula de un viejo misal en la SMR

Esta Crónica de Paso se publicó originalmente en Las Noticias de Cuenca, el 22 de abril de 2019 en su edición digital.

© Santiago Torralba SMR

El Sábado Santo como símbolo de un mundo contemporáneo que anda solitario por el universo, creyéndose a ratos dueño y señor, a ratos perdido entre un abismo de soledad espiritual. A ese abismo al que nos asomamos en la Segunda Guerra Mundial y al que miramos a la cara en los campos de exterminio, le puso sonido Olivier Messian mejor que nadie. Su Quatuor pour la fin du temps es una de las piezas más desgarradoras que haya podido escuchar el ser humano.

En el programa del concierto nueve de este sábado, la Semana de Música Religiosa de Cuenca nos propuso mirar un segundo antes, cuando el abismo era sólo un presentimiento.

La soprano francesa Carole Sidney Louis y la pianista Isabel Puente Méndez interpretaron algunas de las obras vocales de Olivier Messiaen pertenecientes a dos ciclos de las mélodies Poème pour Mi (1936-37) y Chants du terre et du ciel (1938).  En ellas sentimos que algo terrible está a punto de ocurrir y que la felicidad de los versos es sólo fugaz. Durará apenas el tiempo suficiente para que finalice la próxima nota.

Lo que para Messiaen eran unos versos de amor conyugal en los oídos contemporáneos se convierten en unas manos que clavan sus uñas en la tierra tratando de agarrarse al presente.

© Santiago Torralba SMR

“Primavera encadenada, arco iris ligero de la mañana” dicen las letras, mientras comienzan los bombardeos. Piezas compuestas entre 1936 y 1938, algunas estrenadas en 1939, coetáneas a la Guerra Civil Española, momento en que el mundo descubre horrores como el de Guernica. Las guerras ya no eran sólo aquello que ocurre en la línea del frente.

“Quedarse dormido, pequeño / bajo un cielo demasiado ancho en una cama azul,/ la mano bajo la oreja,/ con una pequeña camiseta.” Versos de amor a su hijo que tras la intensidad y la pena vivida tras los días de Pasión, nos traen el sabor de la cebolla del poeta de Orihuela.

Difícil repertorio vocal el de Messiaen. Exigente en su interpretación y exigente también para el público, lo que no lo hace un compositor muy popular, pero que se convierte en imprescindible para entender la primera y cruel mitad del siglo XX por el que transita su obra.

Una interpretación a la altura del momento y del lugar en el que la voz de Carole Sidney Louis mantuvo alta la tensión dramática durante todo el concierto, evocando en la memoria algunas impactantes noches vividas en la compañía de Olivier Messiaen.
Messiaen como una Mayúscula de un viejo misal. El título está extraído de uno de los versos de Épouvante, perteneciente al primer libro de Poèmes pour mi (1936-37) de Oliver Messiaen (Aviñón, 1902-París, 1992)

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