Lucas Barrero: “No quiero pensar en el futuro que no hice nada para frenar el cambio climático”

Entrevista publicada en Nueva Tribuna y Las Noticias de Cuenca el 25 de setiembre de 2019.

El joven naturalista y activista Lucas Barrero, autor de “El mundo que nos dejáis” (Destino) y uno de los miembros fundadores del movimiento #FridayforFuture en España habla con futuros maestros de primaria sobre medio ambiente, sobre cómo llevar a las aulas de primaria el cambio climático o sobre la cumbre del clima que se celebra esta semana en Nueva York. 

Lucas Barrero de 22 años, estudia el doble grado de biología y ciencias ambientales y durante estos últimos meses se ha convertido en una de las caras más reconocidas de lo que los medios de comunicación llaman ya la “generación Greta”. Jóvenes de todo el mundo que han salido a las calles para exigir cambios urgentes que salven al planeta de las graves transformaciones que llegarán irremediablemente si los ciudadanos, los gobiernos y las grandes compañías no se ponen a trabajar de inmediato en buscar soluciones para frenarlo. Al otro lado del teléfono, un grupo de estudiantes del grado de maestro en infantil de la Facultad de Educación de Cuenca interesados en conocer más sobre este movimiento juvenil que se extiende ya por todo el mundo. 

Itziar.- ¿Cómo llegas al movimiento #FridayForFuture en España? 

Lucas.- En España fuimos los primeros y fue al ver que el medio ambiente se degradaba, que cada día desaparecen especies y que cada año aumentan las emisiones de gases CO2, de gases contaminantes, y que nadie hacía nada por remediar que el planeta fuera cada día a peor. Entonces vimos los discursos de Greta Thunberg y decidimos empezar a manifestarnos en la calle.

Inés.- ¿Así de sencillo? ¿Sin apuntarse a nada?

Lucas.- Creo que una de las peculiaridades de este movimiento es que no somos de ninguna asociación, de ningún partido, no venimos de ningún lado, sino que surgió espontáneamente, desde nuestro propio desencanto. Al ver al resto de jóvenes saliendo en Europa, dijimos, tenemos que salir también nosotros.

Irina.- ¿Y ahora mismo hasta dónde alcanza el movimiento? ¿Cuántas ciudades se han sumado en España y en cuántos países está?

Lucas.- Es realmente una locura, porque creo que las últimas cifras que he ido viendo llegaban casi a los 5.000 grupos. Es increíble.

Óscar.- ¿Cómo podemos transmitir en una clase de primaria el problema medioambiental?

Lucas.- La aulas de los colegios son muy importantes. Creo que los problemas medioambientales hay que solucionarlos desde la educación más temprana, hablar del tema y que sean conscientes del problema. Es esencial la educación, pero también el cambio político y un cambio de mentalidad total de toda la sociedad, porque actualmente vivimos de espaldas a la naturaleza y al medio ambiente. 

Irene.- ¿También deben ser los niños los que deben concienciar a sus padres?

Lucas.- Los niños tienen un gran poder a la hora de cambiar la mentalidad de los padres, incluso más que cualquier profesional del tema. Vosotros que vais a ser profesores tenéis la responsabilidad de formarlos en esta materia, para que estos niños lleguen a casa y lo transmitan a sus familias.

Inés.- ¿Cúal es el impacto en vuestro entorno del movimiento de Fridays For Future?

Lucas.- Hace un año nadie hablaba de este problema, ni siquiera era visible en la agenda política, en la agenda mediática se trataba con escaso rigor y en muchas ocasiones no iba más allá de los plásticos y de temas repetitivos. Hemos conseguido la movilización de la sociedad para los políticos lo incluyan en sus discursos. La cumbre de Nueva York hace un año ni siquiera se planteaba.

Itziar.- ¿Cuáles son las acciones prioritarias? 

Lucas.- Cambiar la mentalidad ambiental, hay que hablar con la claridad suficiente de cómo está el ser humano dentro de este planeta y cómo nos relacionamos con el resto de organismos. Hay que dar a conocer cómo nuestro crecimiento económico nos está llevando a la destrucción del planeta por el calentamiento global y la pérdida de la biodiversidad. La gente tiene que ser consciente de esto. No se puede seguir creciendo a costa de la temperatura, las emisiones y la contaminación porque al final crecen las muertes, los refugiados y todas las consecuencias climáticas que estamos comenzando a ver. 

Irina.- Las manifestaciones que estamos viendo están lideradas por gente jóven, ¿es casualidad?

Lucas.- No es casualidad. Yo tengo 22 años y vosotros más o menos eso. Somos conscientes de que nos hemos comido la crisis, hemos sido los más perjudicados, estamos viendo cómo nuestra forma de vida está siendo peor que la de nuestros padres, con menos posibilidades. Hay una falta de trabajo notable, las becas escasean y nos damos cuenta del planeta que nos estamos encontrando. Salimos a la calle porque ya no podemos más.

Miguel.- ¿Qué medidas podríamos tomar aunque sean pequeñas orientada a la acción?

Lucas.- Esta bien el cambio de mentalidad pero esto lleva tiempo, entonces necesitamos un cambio sistémico, lo primero que tiene que desaparecer son los combustibles fósiles, porque son la causa principal de emisión de gases de efecto invernadero. Para eso hay países que están empezando a proponer el “Green New Deal” o la transición verde o ecológica. En el momento de urgencia en el que nos encontramos todo esto tiene que pasar por una transición rápida. A nivel individual, disminuir el consumo de carne, disminuir el número de viajes en avión o evitarlos, utilizar transporte público o el consumo local. Al final no hay que mirar soluciones tecnológicas como la solución de este problema, sino que muchas veces tenemos la huerta al salir de la ciudad y compramos las verduras de Sudáfrica.

María.- ¿Cómo te lanzas a escribir este libro?

Lucas.- Yo llevaba tiempo trabajando sobre este tema porque cuando haces una entrevista se te quedan muchas cosas en el tintero. Tenía la oferta de la editorial Destino y me planteé la necesidad de llegar a más gente. En el momento en el que estamos no es posible que nos quedemos encerrados en nuestro círculo, tenemos que salir y unirnos todos contra esta crisis sistémica porque si no, no vamos a ningún lado. Pensé que el libro podría ayudar a ello.

Inés.- ¿Cómo llevas compatibilizas tus estudios con el activismo?

Lucas.- Estoy estudiando un doble grado y esto me ha perjudicado en algo en mis estudios porque le he dedicado muchas horas y mucho trabajo. El año pasado éramos solo cinco y, aunque lo aprobé todo al final, tuve que ir a recuperación en varias asignaturas, pero merece la pena. No quiero pensar en el futuro que no hice nada para frenar esto, o que mis hijos no lleguen a conocer a determinadas especies de aquí a treinta años porque yo estuve al margen.

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