Los paisajes silenciosos de Ángel Izarra

Esta entrada se publicó originariamente en El Día Digital el sábado 13 de abril de 2019.

Comienza la Semana Santa y la ciudad se balancea de un lado a otro siguiendo el foco de la atención nazarena. Esta tarde de abril, Cuenca estaba pendiente del Pregón de Semana Santa, reinando el silencio fuera del programa penitencial. Caminando en sentido contrario, despistado, acabo frente a los cuadros de Ángel Izarra en el Centro Cultural Aguirre. Carezco de referencias del autor salvo por lo comentado por José Luis Muñoz en su blog. La búsqueda en la web apenas me regala una nota de prensa que me da los datos pero no los pensamientos.

Descubro que fue profesor de dibujo durante casi dos decenios en el IES Fernando Zóbel de Cuenca y que esta exposición pertenece al proyecto ‘Excelencias’ dentro de la programación ‘Días de Arte Conquense’ que organizan el Ayuntamiento y la Diputación de Cuenca y que coordina Carlos Codes. Me basta como aval.

En las dos primeras salas unos paisajes conquenses en distintas técnicas, observados desde algunos puntos de vista que me evocan momentos vividos y que sirven como puerta de entrada al juego que parece plantearme Ángel Izarra.

Frente a estos paisajes urbanos idílicos un cuadro de unos dos metros refleja la otra cara de las exposición. Paisajes industriales postmodernos en los que sólo quedan los restos de lo que pudo ser vida humana. Apocalipsis de naturalezas muertas que me trasladan al miedo nuclear de los noventa. Ni un vestigio de vida, ni siquiera cuando retrata un Tren de Alta Velocidad que parece tan congelado y detenido como un sillón tirado a la basura.

Trato de conocer algo de Izarra y me paro frente a la foto del autor junto al texto de Miguel Romero que me sugiere más que me explica. Oigo un disparo de cámara a mi espalda y al girarme creo reconocer al pintor de la fotografía. Podría preguntarle qué quiere contar con estos paisajes destrozados a base de espátula. También podría tratar de averiguar qué es lo que parecen gritarme sus obras desde ese paisajismo postmoderno que nos lanzan directos al espanto. Me puede la timidez o las ganas de que no se me caigan los naipes de la imaginación y me limito a un buenas tardes educado y tímido.

Vuelvo a la Calle Aguirre y recobro el paso en la dirección correcta que me lleva hasta el Teatro Auditorio de Cuenca donde dará comienzo oficial la Semana Santa de Cuenca, pero eso ya es otra historia.

La exposición de Ángel Izarra estará abierta hasta el día 22 de abril de 2019 en el Centro Cultural Aguirre de Cuenca.

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