Cuándo éramos jóvenes y con melenas

Crónica de la tercera jornada del Fàcyl Festival con La Excepción, Los Punsetes y Sôber, publicada con fotos de María Ramos el 2 de junio de 2019 en Nueva Tribuna.

Al caer la noche, el parquecito cercano a Anaya fue poblándose de gentes vestidas con camisetas negras (o lo que un día fue negro). Son los últimos heavys, porque el que fue heavy siempre guardará su camiseta de Metallica para estas grandes ocasiones. Yo no me atreví a ponerme la mía de los Maiden. Me pareció excesivo. También hubo jóvenes con melenas, resistentes que desafían las modas que vienen y van, esas que siempre regresan.

Han pasado para todos estos diecisiete años desde que se publicara Paradÿsso (2002) el disco más emblemático de Sôber, la última banda clásica del metal español. En el año 2018 lo celebraron con el espectacular trabajo “La sinfonía del Paradÿsso” grabado con la Orquesta sinfónica OCAS. El sueño de todo heavy. Para muchos de los que acudimos ayer al Fàcyl Festival de Salamanca fue cruel mirarse al espejo y tener que decidir si afeitarse la cabeza o ponerse gorra. Algún día terminará esa cruel moda.

No hacía ni una hora que había abandonado ese mismo escenario La Excepción que llevó su rap al horario infantil de ese mismo escenario de Anaya. El Langui y el Gitano Antón son dos tipos que tienen mucho camino hecho y saben adaptar su movida de chicos de barrio a todo tipo de públicos. Ocho de la tarde en horario infantil, pues lo petan. Los más pequeños disfrutaron de lo lindo con canciones como “Sin escaleras era mi escuela” o las bromas de Rellenito.

Por un azar del destino, fue en el mismo año 2002 en el que estos chicos del “Panben” publicaron su primer trabajo discográfico «En tu carrino paio» (Zona Bruta, 2002), aunque el pelotazo lo dieron con “Cata cheli” (Zona bruta, 2003). A diferencia del heavy, la publicidad y la televisión asimilaron rápidamente este rap español pionero. Las parodias, las galas televisivas y los anuncios de potitos, frescos y rebeldes, hicieron que este estilo nacido para cantar las verdades del que sobrevive en la calle pronto pisara moqueta.

Más ‘jovencitos’ son Los Punsetes, nacidos al calor de las versiones de la movida y que publicaron su primer EP en 2004. En 2017 se saltaron la pauta de publicar discos sólo en años pares con el trabajo “¡Viva!”, que de momento es su trabajo más reciente. A la impertérrita Ariadna Paniagua le correspondió el horario intermedio en el Patio Chico y allí acudió un público de marca y diseño ocupando las primeras filas para no perderse ningún gesto. Ariadna sigue luciendo estilismos maravillosos y ayer se presentó con un traje de blanco y azul, cara empolvada y labios oscuros que seguro que ideó para esta actuación con la portada de la catedral de Salamanca a sus espaldas.

Conciertos con los que Carlos Jean, director artístico del festival, parece haber querido homenajear sus años de mayor éxito. El mismo año en que Söber publicaba Paradÿsso, Carlos Jean presentó su segundo trabajo dentro del proyecto Najwajean con el título Selection (Subterfuge Records, 2002) y también su segundo trabajo en solitario Back to the Earth (EMI/Hispavox, 2002). Un año en lo alto de la pirámide musical.

El momento de máximo esplendor mediático no es la única conexión que une a Sôber, La Excepción, Los Punsetes y Carlos Jean. Las cuatro propuestas musicales consiguieron extender el ámbito en el que tradicionalmente habían habitado sus estilos alcanzando una popularidad al alcance sólo de propuestas más generalistas. El caso de Sôber es paradigmático, porque ha sido probablemente el grupo del metal español que más ha sonado en las radios y los canales comerciales, algo parecido ocurrió con La Excepción, que amplió el circuito del rap, participando en aquellos años en grandes festivales con los que compartió cartel con lo más potente del pop español del momento.

Heavy, rap e indie-pop, tres estilos que han envejecido de manera muy distinta y que nos sirven de base para saber de dónde venimos y hacia dónde vamos en esto de la música. Las tres formaciones son muy solventes en el escenario y tiran de saber estar. Hay que estarse más quietecita que nadie, hay que ser más rapero que nadie y hay que mover la cabeza mejor que nadie para ser más indie, más rapero y más heavy que nadie. También nos sirvió el día de ayer para darnos cuenta de lo rápido y traicionero que pasa el tiempo. Qué bonitos eran los estilos musicales con los que crecimos.

Tiene su valor y su riesgo programar estos grupos que ahora mismo no tienen trabajo calentito que enseñar y que nos ofrecen propuestas más posadas.

Un día remember en el 15º Festival Internacional de las Artes de Castilla y León. Como diría Kiko Veneno “está muy bien eso del cariño”.

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