Llegaron jaulas, llegaron río arriba. Jesús Capa en el Patio Herreriano

Exposición ‘Una jaula salió en busca de un pájaro (Kafka)’ de Jesús Capa en el Patio Herreriano

No era Jesús Capa el destino de mi visita al Patio Herreriano. Sin antecedentes ni programa de mano de la exposición apenas tuve un leve punto de apoyo en la información que me ofreció amablemente la responsable de sala. Jesús Capa es un artista vallisoletano, después sabré que es concretamente de Medina de Rioseco, muy querido en esta tierra y habitual del Museo Patio Herreriano.

Me dejo llevar por la ignorancia, esa maravillosa ignorancia que permite disfrutar sin prejuicios de la obra de arte. Contendo la tentación de preguntar al señor Google y cruzo los límites del mundo propuesto en esta instalación por Jesús Capa sumido en el desconocimiento previo, tan valioso en estos tiempos de sobreinformación.

Me encontraba en una sala cerrada convertida en una jaula enorme de barrotes blancos, en la que el espectador debe introducirse si quiere acercarse a la instalación. Un bosque de jaulas blancas, ventanas diseminadas por el suelo y cuervos negros nos esperan al otro lado. En cada una de estas jaulas, seres diminutos parecen atrapados sin caer en la cuenta de que no tienen puertas que los apresen, sino que es su propio miedo el que los tiene retenidos. Me vinieron a la cabeza Alejandra Pizarnik y sus jaulas que se volvieron pájaros. Parece más arriesgado salir de la jaula a un mundo habitado por los cuervos negros que picotean los cristales rotos o se ocultan entre las sombras del techo.

En las paredes, citas de Kafka. “Así, si no encuentras nada en estos pasillos, abre las puertas, si no encuentras nada detrás de las puertas esas, hay nuevos pisos, si no encuentras nada arriba, no hay problema: Tambaléate por nuevas escaleras hacia arriba. En tanto que no dejes de subir, no cesan las escaleras; crecen hacia arriba, debajo de tus pies que suben.”

Un mundo de pequeños personajes aislados e incomunicados. Seres que habitan escaleras que no llevan a ningún sitio y entre los que deambulo alejándome de las sombras de las paredes y evitando mirar a los cuervos hostiles que amenazan como pesadillas. Temo caer dentro de los textos de Kafka y ser atrapado en uno de ellos.

Caigo en la cuenta que dentro de la sala no hay color, sólo luz y sombra, blanco y negro, libros en blanco de los que han huido las palabras hasta refugiarse en las paredes. “Llegaron sueños, llegaron río arriba, suben por una escalera a las paredes del muelle. Uno se queda, conversa con ellos, saben muchas cosas, lo único que no saben es de donde vienen.”

Camino entre las jaulas buscando la salida, me refugio tras la reja y vuelvo la mirada atrás para buscar una respuesta a lo visto y… “la respuesta se desliza en torno de la pregunta, busca desesperada en su rostro inaccesible, la sigue por las sendas más absurdas (es decir, la alejadas de la respuesta misma).”

Tras de mí, visita la sala un señor con barba y pinta de poder darme alguna pista. Trato de aguzar el oído para escuchar lo que explica a sus acompañantes, pero entra en la jaula-sala y no me atrevo a seguirlo. No quiero arriesgarme a despertar y descubrir que el sueño era la libertad y la realidad la jaula.

La exposición ‘Una jaula salió en busca de un pájaro (Franz Kafka)’ de Jesús Capa estará abierta en la Sala 0 del Museo Patio Herreriano de Valladolid hasta el 2 de junio.

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