Huellas en la mente y en el territorio

Una versión de esta crónica se publicó en Nueva Tribuna el 2 de julio de 2019.

El DA2 Domus Artium 2002 de Salamanca inaugura las exposición ‘Rastros. Huellas. Itinerarios’ permanecerá abierta hasta el 22 de septiembre de 2019.

No hay nombre más adecuado para una exposición en este lugar tan impactante y terrorífico. Una muestra que reúne fondos propios del DA2 y pertenecientes a la fundación Coca-Cola.

Este espacio de arte contemporáneo se encuentra rodeado de naves industriales a las afueras de Salamanca en un edificio que en los años treinta del siglo XX fuera prisión provincial y que conserva parte de la estructura de algunas de las antiguas celdas. Una gran reja muy real separa la sala central del patio exterior como una huella del pasado que se sigue respirando en este lugar. Rastros. Huellas. Itinerarios.

En la exposición inaugurada hace un par de días podemos encontrar piezas de Alfredo Alcaín, Eduardo Gruber, Patricia Dauder, Rebeca Menéndez, Kate Bright, Mónica Fuster, Jorge Perianes, Javier Baldeón, Marina Núñez, Rosemary Laing, Javier Riera, Àngels Viladomiu o Carmen Calvo bajo la curaduría de José Gómez Isla,  profesor titular de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Salamanca. El propio comisario realizó una visita guiada en la jornada de presentación.

Tres secciones estructuran esta muestra. La primera nos habla de las experiencias psíquicas que van dejando huella en los individuos, huellas que nos hablan de estigmas sociales e individuales. Las miradas artísticas de esta muestra se paran a reflexionar sobre cuestiones como el género, las creencias, la raza, la orientación sexual o los traumas personales.

En una segunda sección, los artistas seleccionados reflexionan sobre los rastros y vestigios con los que la especie humana va hiriendo el territorio, dejando huellas imborrables e irreversibles. Piezas contundentes y comprometidos que nos plantean reflexiones, inquietudes y puntos de vista crítica sobre nuestra manera de habitar el planeta. Entre las obras que podemos encontrar en esta sección, la mirada inquieta acaba en una caja blanca que esconde una pieza objetual de Ignacio Llamas en la que nos traslada a uno de sus escenarios inquietantes.

La muestra concluye en la sala principal del DA2 muestra “un sinfín de trazos, surcos, cortes, erosiones, hendiduras, rayaduras, rasgados, encolados, estampados, montajes y/o superposiciones”. Entre la piezas de esta sala habría que destacar la magnífica obra de Carmen Calvo “Las Amigas” recién restaurada, un gigantesco collage de mechones de cabello atrapados para siempre en las esferas de relojes.  La impresión del espacio que habitan hace que sea imposible olvidar la fuerza del espacio que habitan. Hemos traspasado la gran reja de la galería carcelaria y la sensación de que alguna de las pesadas puertas metálicas de las celdas puede cerrarse en cualquier momento hace de esta sala un lugar único. La fuerza de un lugar en el que el dolor y los sonidos de los presos parecen haberse quedado pegados a las paredes. Un dolor que mancha las paredes y que la dota de una potencia inusitada.  

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