sáb. Feb 16th, 2019

Café sin Jot Down Smart

Hace un tiempo que mi calendario lo marca el primer sábado de cada mes en el que cumplía la tradición antigua de bajar al kiosko a comprar Jot Down Smart. Esa vieja costumbre de salir a la calle a comprar la prensa y echarle el primer vistazo en cualquier cafetería que anduviese despertando. Era una costumbre que ya había perdido y que recuperé un sábado al mes como homenaje a un mundo perdido.
Jot Down se había convertido en una buena razón para recuperar esa tradición. Daba igual que la vorágine digital hiciera que el ejemplar mensual deambulara de mesa en mesa por la casa y que al mes siguiente ocupara su lugar en la estantería con apenas dos cafés en el cuerpo. Era un acto de resistencia analógica, de crónica reposada y de palabra masticada. Los puristas dirán que queda el Jot Down de verdad. Sí, pero ese se vende en las librerías.
Este mes, la kioskera de siempre me dice que no ha llegado ni llegará más. Y ambos nos miramos sabiendo que estamos firmado una derrota más a esta batalla perdida de antemano. Ojeo las estanterías pero no me apetece llevar nada debajo del brazo. Sé que habrá otras publicaciones dignas de ser leídas y comparadas, pero necesito mi tiempo. No tengo cuerpo para café, pero aún así me esfuerzo en no sustituirlo por un tequila.
Jot Down Smart había supuesto un horizonte periodístico. Desde que volví a las aulas universitarias para tener un título que demuestre mi capacidad periodística vengo oyendo habla día tras día de la crisis del periodismo. Supongo que no hay muchos incentivos para bajar al kiosko y pagar por algo que es mitad publicidad real y mitad publicidad encubierta. Nos han dado ya muchas patadas en el culo aquellos que considerábamos dignos de nuestra confianza como para volvernos a fiar de quienes está peleando en otra trinchera. El cuatrimestre pasado una asignatura trataba de la Estructura Económica de los Medios. Sirvió para ponerle nombre al sentimiento frente a la prensa tradicional. Esta mañana le he puesto cara y he sentido como si un tiempo se acabara definitivamente.

Portada del último ejemplar de Jot Down Smart distribuido junto con El País el pasado mes de enero.

Fotografía de cabecera tomada prestada de la cuenta de Claudia L. Marhuenda (@cmarhuenda) en Instagram.

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